Protección solar durante todo el año

En verano es la época del año donde pasamos más tiempo al aire libre y también cuando prestamos más atención a llevar protección solar. Cuando nos bronceamos la melanina nos protege de la radiación solar oscureciendo nuestra piel, pero cada persona es diferente y tendremos que cuidarla durante todo el año.

Tipos de piel

Dependiendo del tipo de nuestra piel tendremos una mayor facilidad para broncearnos o quemarnos. Para medir la capacidad de cada persona de poder broncearse o quemarse existe una escala de fototipos ideada por el dr. Fitzpatrick:

  • Fototipos I y II: Pieles muy sensibles al sol, se broncean muy poco o nada y sufren quemaduras con facilidad. 
  • Fototipos III y IV: Pieles sensibles al sol, se queman a menudo al exponerse aunque se broncean ligeramente.
  • Fototipo V: Pieles poco sensibles al sol, pueden tolerar la exposición solar sin problemas de fotosensibilidad.
  • Fototipo VI: Pieles resistentes al sol, nunca se queman.

¿Qué factor de protección utilizar?

El factor de protección solar o FPS determina el tiempo que la piel puede resistir la exposición al sol sin quemarse. Por ejemplo, si nuestra piel se quema en 5 minutos sin protector y nos ponemos una crema FPS 20, podremos estar 100 minutos sin quemarnos.

Tiempo de protección natural:

Fototipo I: 5 – 10 minutos
Fototipo II: 10 – 20 minutos
Fototipo III: 20 – 30 minutos
Fototipo IV: 45 minutos
Fototipo V: 60 minutos
Fototipo VI: 90 minutos

Recomendaciones para tomar el sol

Además de la resistencia según nuestro fototipo, debemos tener en cuenta la actividad que vamos a hacer y el lugar donde vamos a tomar el sol:

  • Localización: será diferente si estamos en la playa, en alta mar o alta montaña.
  • Situación geográfica: en las zonas tropicales la radiación es más intensa que en el hemisferio norte por ejemplo. Fuera de las zonas tropicales, las mayores intensidades se producen cuando el sol alcanza su máxima altura, alrededor del mediodía solar durante los meses de verano.
  • Horas de exposición: entre las 12 y las 17h es cuando existe una mayor radiación.
  • Altitud: los rayos UV aumentan un 3% por cada 300 m de altitud.
  • Reflexión en las superficies: la nieve refleja un 80% de la radiación UV y la arena de la playa un 15%. 

Una exposición prolongada y sin protección solar puede provocar problemas crónicos en la piel como envejecimiento prematuro o melanomas, y de visión como cataratas. 
Es necesario seguir unas medidas de precaución cuando nos expongamos al sol de forma frecuente.

  • Usar protección incluso en días nublados. Aunque no veamos el sol el 90% de los rayos UV atraviesan las nubes. 
  • Proteger la vista con gafas de sol y la cabeza con una gorra o sombrero.
  • Aplicar el protector solar antes de salir de casa sobre la piel limpia y seca.  
  • Utilizar la crema suficiente para proteger todas las partes del cuerpo. 
  • Renovar la aplicación cada 2 horas. La crema va perdiendo efectividad al bañarnos, secarnos en la toalla o con el sudor.
  • Utilizar crema solar en invierno. La nieve refleja un 80% de los rayos solares.
  • Evitar tomar el sol entre las 12 y las 17h por ser las horas de mayor radiación. 
  • Evitar la exposición directa en los niños. Tienen la piel muy sensible y es necesario protegerlos con cremas solares con un factor de protección muy alto, llevar una gorra y vestirles con ropa ligera de algodón.
  • En el caso de los menores de 6 meses no deben exponerse al sol aunque lleven protección.
  • Beber suficiente agua y tener una correcta hidratación.
  • Tomar algunos medicamentos o plantas medicinales como el hipérico o hierba de San Juan puede producir fotosensibilidad o reacciones alérgicas en la piel.

 

Una visita de naturopatía puede ayudarte a saber si necesitas algún complemento alimenticio para cuidar tu piel o prepararla antes de tomar el sol.

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