Reflexología

¿Qué es la Reflexología podal?

 

Habitualmente se sitúa el origen de esta terapia en la medicina tradicional china, que considera al ser humano una manifestación energética donde cada parte está conectada con el todo, por lo tanto estamos hablando de una técnica milenaria utilizada en India, China o Egipto.

Se trata de una técnica manual que trabaja unos determinados puntos reflejos localizados en los pies para mejorar el equilibrio del organismo. Esos puntos reflejos conectan con los sistemas del organismo a través del sistema nervioso periférico.

Además de los pies también existen otras zonas reflejas en partes del cuerpo como las orejas, manos, lengua, cara o iris.

 

¿Qué beneficios aporta al organismo?

 

Gracias a una sesión de reflexología podemos tratar diferentes trastornos como los siguientes:

  • Estrés y nerviosismo
  • Problemas digestivos
  • Dolores de cabeza y migrañas
  • Artritis
  • Insomnio
  • Desequilibrios hormonales
  • Contracturas y tensión muscular
  • Dolores menstruales
  • Asma
  • Fibromialgia
  • Ayudar a depurar el organismo
  • Y más…
Contraindicaciones

 

Aunque la reflexología es una técnica natural y suave existen algunas contraindicaciones que debemos tener en cuenta:

  • Enfermedades con infecciones agudas y/o fiebre.
  • Durante el curso de alguna afección aguda en los pies como una herida sangrante, micosis, llagas o cualquier tipo de erupción.
  • Trastornos en los pies como venas hinchadas, antecedentes de trombosis, heridas, hematomas, sabañones, callosidades dolorosas.
  • Durante los tres primeros meses de embarazo.
  • Enfermedades inflamatorias de circulación sanguínea o linfática.
¿Cómo es un tratamiento?

 

Primero de todo es necesario realizar una pequeña entrevista para conocer el motivo de la sesión y que dolencias tienes, después pasaremos a la camilla donde realizaré el tratamiento con una duración aproximada de 45 minutos.

La mayoría de las personas encuentran la reflexología relajante, una sesión no debe ser dolorosa aunque algunas áreas pueden estar sensibles o adoloridas y necesitaré estar más tiempo en esos puntos, el dolor debe disminuir con la presión.

Después de un tratamiento, la mayoría de las personas se encuentran tranquilas y relajadas, incluso con algo de sueño pero es algo completamente normal.

Dependiendo del problema que tengas, será necesario volver a hacer una sesión en una semana o dos.