Probióticos y prebióticos

Lactobacillus acidophilus, lactobacillus casei, bifidobacterium bifidum, bifidobacterium animalis.. tienen nombres extraños pero son imprescindibles debido a que son “bacterias beneficiosas” para nosotros.

Viven en nuestro tracto intestinal y nos protegen de otras bacterias que tienen como objetivo desequilibrar nuestro organismo.

 

Cada vez es más frecuente que por el ritmo de vida, las prisas, el estrés, el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono refinados y grasas o el abuso de antibióticos por poner algunos ejemplos, hacen que nuestro número de bacterias beneficiosas sea reducido y sea necesario suplementarlos en nuestra dieta.

 

Alimentos probióticos

 

Son los alimentos que aportan bacterias intestinales ayudando a repoblar la flora intestinal, son productos ricos en Lactobacilus acidófilus y Bifidobacterium.

Algunos ejemplos son:

  • Yogur
  • Kéfir
  • Chucrut
  • Tamari
  • Tempeh
  • Umeboshi
  • Kombucha

 

Alimentos prebióticos

 

Son compuestos que el organismo no puede digerir pero ayudan al crecimiento y mantenimiento de la flora intestinal, generalmente se encuentran en alimentos frescos y en productos ricos en:

 

  • Ricos en ácido láctico como chucrut y miso
  • Ricos en clorofila como las hortalizas
  • Ricos en inulina, fructooligosacáridos (FOS)  y fibra soluble.

 

¿Qué nos aportan a nuestra salud?

 

  • Estimular el peristaltismo intestinal y por tanto muy útil para los casos de estreñimiento.
  • Mejorar la absorción de minerales, como el calcio, hierro, manganeso, fósforo, cobre, magnesio y zinc, y también de vitaminas como B1, B2, B6, B12, niacina, biotina, ácido fólico y ácido pantoténico.
  • Facilitar la digestión de algunos nutrientes de la dieta, como el almidón, la lactosa y las proteínas.
  • Fortalecer el sistema inmunológico.
  • Disminución de los niveles de colesterol al disminuir la absorción del colesterol de la dieta.
  • Beneficiosos en caso de enfermedades como el estrés.
  • Reducen la fijación de bacterias patógenas en la mucosa intestinal.

 

Si no es suficiente con la dieta, ¿cuándo hay que suplementarse?

 

Como hemos comentado anteriormente, debido a una mala alimentación y un abuso de alimentos preparados o ricos en hidratos de carbono refinados por ejemplo, o por estrés o ansiedad, nuestro organismo puede tener un déficit de “bacterias beneficiosas”.

 

Siempre es recomendable introducir en nuestra dieta habitual alimentos como kéfir, chucrut o miso, consumir verduras y hortalizas o probar a introducir kombucha en nuestras bebidas habituales.

 

En todo caso si es necesaria una suplementación de productos con probióticos lo conoceremos gracias a la Kinesiología Holística que nos dirá si nuestro organismo lo necesita.

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