¿Dieta sana o no?

Si preguntamos a cualquier persona “¿qué tal comes?” seguramente nos dirán “muy bien, como de todo”. Todos tenemos la percepción de comer de todo, muy sano y muy variado, pero si analizamos una dieta nos encontramos con una falta de nutrientes grave con el añadido de tomar en exceso alimentos que no nos aportan nada.

En una dieta se necesita tomar carbohidratos, proteínas, grasas, fibra, agua, vitaminas y sales minerales. Si nos falta algo tendremos carencias nutricionales que nuestro cuerpo intentará compensar como pueda llegando a producir diversas enfermedades.

En este post vamos a analizar un típico menú diario y a comentar los errores de alimentación.

 

Desayuno

 

  • Zumo de naranja
    Con suerte será natural y sin azúcar añadido, pero la mayoría de las veces son zumos envasados con una gran cantidad de azúcar añadido o con edulcorantes.

 

  • Café con leche desnatada o té
    Ambos contienen cafeína (o teína), además se suele añadir azúcar, fructosa o sacarina.
    En la leche desnatada o no, contiene caseína y lactosa, ambos nutrientes muy difíciles de digerir y con problemas añadidos para personas con alergia, asma, rinitis, artritis reumatoide…

 

  • Cereales de desayuno
    Es un alimento que sólo aporta azúcar al organismo (los cereales refinados son carbohidratos de asimilación rápida, es decir, azúcares, a la que además le añaden azúcares refinados) y pequeñas dosis de fibra. Aunque en el envase aparezca la palabra fitness o similar, es un producto de muy bajo valor nutricional y gran aporte calórico.

 

  • Tostada con tomate y aceite
    A simple vista parece muy saludable pero hay que tener en cuenta que el pan es poco mas que harina refinada y levadura, además de la ingesta de trigo que produce intolerancias alimentarias en la mayoría de las personas.
    Si en vez de tomate y aceite le ponemos mermelada estaríamos aumentando la ingestión de hidratos de carbono de asimilación rápida por la cantidad de fructosa y azúcares añadidos que contiene.

 

En resumen tenemos un desayuno demasiado dulce, cargado de carbohidratos de bajo valor nutricional y de asimilación muy rápida que propicia que a media mañana tengamos ganas de comer más dulce porque habremos comenzado nuestra subida y bajada de glucosa-insulina-glucosa que continuará a lo largo de todo el día.

 

Media mañana

 

  • Barrita energética
    Al haber tenido un desayuno rico en carbohidratos de asimilación rápida en unas horas a nuestro cuerpo le faltará energía y nos pedirá su dosis de azúcares. Al consumir una barrita de nuevo tenemos exceso de azúcar.

 

  • Yogur
    Con muesli, con bifidus, desnatado… tenemos otro lácteo y más azúcar. Con suerte el yogur será natural y lo aprovecharemos como probiótico.

 


  • Si lo endulzamos estamos añadiendo más azúcar a la dieta.

 

  • Fruta
    Al fin tomamos vitaminas y enzimas digestivas naturales pero también fructosa… haciendo que al poco rato tengamos necesidad de volver a comer algo dulce.

 

Comida

 

  • Sopa de fideos
    Si no elaboramos una sopa tradicional y utilizamos un cubito de caldo estaremos añadiendo sal refinada y aditivos. Además las verduras seguramente habrán cocido demasiado tiempo perdiendo la cantidad de vitaminas y enzimas.
    En cuanto a los fideos, tenemos harina refinada de trigo de nuevo y demasiada sal refinada.

 

  • Filete de ternera con ensalada
    Con suerte el filete no estará empanado y frito, y a medio tomate y 5 hojas de lechuga tampoco se le puede llamar ‘ensalada’.
    Respecto a la carne, si es blanca tendrá menos aporte de grasas saturadas, pero en cualquier caso estaremos consumiendo conservantes, residuos hormonales y antibióticos, purinas y otras tantas sustancias que saturan nuestro organismo rápidamente.

 

  • Postre
    Alguna pieza de fruta como una manzana, plátano, mandarinas… de nuevo más fructosa/azúcar que nos va a entorpecer la digestión de la carne que acabamos de comer.

Con la comida seguramente hemos bebido agua (después de todo el día tocaba hidratarse) pero hacerlo durante la comida va a retrasar la digestión de los alimentos. Si en vez de agua tomamos un refresco light o no  estaremos añadiendo mas azúcares o edulcorantes, aditivos y gas, ayudando a que la digestión todavía sea más lenta y pesada.

 

Merienda

 

A media tarde nos encontramos sin energía después de la comida desequilibrada que hemos tomado antes, así que seguimos con nuestras subidas y bajadas de azúcar-insulina-glucosa y nos vuelve a apetecer algo dulce y algo de beber. Así que eligiremos ser un refresco o zumo envasado que calme nuestra sed y que nos aporte azúcar rápidamente.

 

 

Cena

 

  • Crema de calabacín
    Por fin verdura! Pero seguramente demasiado cocinadas donde hemos perdido la mayoría de vitaminas y minerales, y si hemos añadido algún cubito de caldo de nuevo estaremos añadiendo demasiada sal refinada…

 

  • Ensalada
    Al fin una ensalada en condiciones con tomate, lechuga, cebolla y aún en lata o queso fresco. Ojo que si añadimos alguna salsa estaremos añadiendo más azúcares…

 

Picoteo de después de cenar

 

Después de todo el día estamos cansados física, energética y emocionalmente, pero después de un día de dieta sana nos merecemos una pequeña recompensa, un caprichito sin importancia como alguna galletita (integral por supuesto), un trocito de chocolate, un vaso de leche desnatada con cacao…

 

Resumen

 

Empezamos el día con un exceso de azúcar que nos va a condicionar durante el resto del día, vamos a sufrir un sube y baja de glucosa-insulina que nos agota, además, como nos faltan nutrientes nos sentimos agotados física y mentalmente y recurrimos a azúcares de asimilación rápida para conseguir mantenernos activos, pero sobre todo para conseguir bienestar y placer.

La cantidad de alimentos frescos y crudos es casi simbólica, nos faltan agua, ácidos grasos, enzimas y coenzinas y nos sobran carbohidratos de mala calidad, sal y aditivos.

Siguiendo una dieta como hemos comentado lo más normal es que tengas jaquecas, cansancio, alteraciones de ánimo a lo largo del día, problemas intestinales, desequilibrios hormonales, baja inmunidad, alteraciones de sueño y algún desequilibrio más.

Si además tenemos alguna intolerancia alimentaria (ver enlace) y estamos consumiendo los productos que no podemos asimilar sin darnos cuenta, estos síntomas serán mas pronunciados con cada ingesta de comida.

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